
Deje de perder calor en su fábrica de semiconductores
La mayoría de los elementos calefactores funcionan como bombillas: emiten energía en todas las direcciones. En una fábrica de semiconductores, esto es un problema. Cuando se intenta calentar una oblea, lo que realmente sucede es que se calienta el interior de la máquina, lo cual significa que se desperdicia energía. Peor aún, la máquina se convierte en un enorme radiador, lo que puede causar quemaduras a los operarios.
Para solucionar este problema, utilizamos tecnología de infrarrojos dirigidos.
¿Cómo funciona?
Las lámparas tradicionales distribuyen el calor por todas partes. Nosotros utilizamos una combinación de reflectores y emisores selectivos para dirigir esa energía hacia el sustrato. Al concentrar el rayo de luz, el chasis de la máquina no absorbe toda esa radiación extra. El resultado es que la carcasa exterior permanece fresca al tacto, incluso cuando el interior de la máquina está muy caliente.
Ajustar el perfil térmico
No basta con colocar una lámpara de alta potencia en la máquina y esperar lo mejor. Si la salida de luz de la lámpara no coincide con lo que el material puede absorber, la energía simplemente rebotará en la oblea y golpeará las paredes de la máquina. Por eso seleccionamos lámparas con longitudes de onda específicas. De esta manera, nos aseguramos de que la oblea realmente absorba el calor.
Además, su sistema de climatización también se beneficiará. Ya no tendrá que luchar contra el calor que escapa de sus propias máquinas.
Los inconvenientes (y cómo solucionarlos)
La calefacción dirigida no es un truco mágico. Al concentrar el calor en un punto específico, se genera mucha densidad térmica. Si la posición de la lámpara está incorrecta, incluso en unos pocos milímetros, se generarán zonas calientes en la oblea. Por eso, los soportes de la lámpara deben estar perfectamente ajustados. No hay margen de error.
Si no está seguro de cómo está la situación, utilice una cámara termográfica para verificar las temperaturas de las paredes de la máquina. Si la superficie de la máquina alcanza los 45°C o más, significa que hay fugas de energía. Al utilizar una lámpara de infrarrojos dirigidos, podrá mantener las temperaturas exactas donde deben estar, sin riesgo de que alguien resulte herido.