
Deje de reemplazar sus calentadores industriales cada año. Si alguna vez ha gestionado una fábrica, sabrá cómo funciona esto: se instalan calentadores en el techo para mantener al personal caliente. Pero, casi como por arte de magia, estos calentadores comienzan a fallar. Por lo general, no es culpa del calentador en sí, sino del aire. En un taller, el aire está lleno de névoa de aceite, humedad y polvo. Todo ese material se acumula sobre los elementos calefactores. Cuando ese material llega al tubo de cuarzo, este se daña. Esto crea “puntos calientes” que terminan dañando el tubo por completo. Así es como lo solucionamos. Evitamos que la suciedad toque el vidrio. Colocamos barreras a prueba de salpicaduras y sellamos las conexiones eléctricas para que la suciedad no pueda entrar. Imagínese lo que sucede cuando una gota de aceite o agua fría impacta contra una lámpara muy caliente. Es como un shock para el sistema. Esa caída brusca de temperatura causa pequeñas grietas en el cuarzo. Con el tiempo, el tubo se daña. Nuestro diseño evita que ese líquido llegue al tubo. El calor se distribuye de manera uniforme, el vidrio permanece limpio y el tubo dura más tiempo. ¿Qué significa esto para su bolsillo? Por lo general, si su entorno es húmedo o está lleno de aceite, tendrá que reemplazar los calentadores cada 12 a 24 meses. Eso significa mucho tiempo gastado en tareas de mantenimiento y mucho dinero desperdiciado. Al mantener la superficie limpia, reducimos las necesidades de mantenimiento. Obtendrá más calor y menos tiempos de inactividad. Hay un pequeño detalle: debido a la presencia de la barrera protectora, una pequeña cantidad de energía infrarroja se refleja hacia el elemento calefactor. No es mucho, pero existe. Para compensar esto, puede optar por usar calentadores con mayor potencia. No notará ninguna diferencia en el calor, pero su equipo seguramente disfrutará de mayor comodidad. La instalación es sencilla. Puede conectarlos a su red de iluminación existente, sin preocuparse por fugas en las tuberías. La protección contra salpicaduras impide que una gota accidental dañe los componentes eléctricos. Además, cuando sea necesario limpiarlos, el revestimiento antivaho facilita la limpieza sin dañar el vidrio. Todo funciona de manera consistente. Sin sorpresas. Sin fallos repentinos. Solo calor duradero.