
Mantener una sala limpia de clase 100 realmente limpia
Seamos honestos: añadir calor a una sala limpia de clase 100 suele ser una fuente de problemas. La mayoría de los elementos calefactores son problemáticos: se deshacen en partículas, o liberan sustancias químicas al calentarse. Es un verdadero caos cuando uno intenta mantener todo en perfectas condiciones.
Por eso, optamos por lámparas infrarrojas de cuarzo sintético de alta pureza. Están diseñadas específicamente para espacios donde “casi limpio” no es suficiente.
El secreto está en el cuarzo
Utilizamos sílice fundida de una pureza increíble. ¿Por qué es importante? Porque cuando se aumenta la temperatura, estas lámparas no emiten humo ni se dañan como las lámparas baratas. Simplemente permanecen estables. Además, este material es químicamente inerte, por lo que no reacciona con el aire de la sala limpia.
Ajustar la potencia adecuada
Dependiendo de cómo esté configurado su equipo, podemos ajustar la potencia y el voltaje para que se alcance la temperatura deseada sin excederla.
Pero hay un consejo: las lámparas de alta potencia permiten alcanzar rápidamente la temperatura deseada, pero consumen mucha energía. Asegúrese de que sus conexiones eléctricas puedan soportar esa carga. De lo contrario, habrá caídas de voltaje y puntos fríos en la lámpara. Nadie quiere un calentamiento irregular.
Instalación correcta
Hemos prestado mucha atención a los detalles para evitar fugas desde el principio. Utilizamos sellos herméticos y hemos eliminado los adhesivos que liberan gases al calentarse.
Si va a reemplazar estas lámparas en un equipo antiguo, asegúrese de verificar bien las conexiones. Ofrecemos varias opciones de terminales para garantizar una conexión segura y firme.
Algunas cosas a tener en cuenta
El cuarzo de alta pureza es resistente en algunos aspectos, pero frágil en otros. Soporta bien los cambios bruscos de temperatura, pero si deja caer algún objeto sobre ella, se romperá.
Además, estas lámparas generan mucha energía en un espacio pequeño. Es necesario asegurarse de que el recinto donde se instalan tenga una buena ventilación. De lo contrario, el calor podría dañar el marco de aluminio o, peor aún, activar las alarmas de la sala limpia. Asegúrese de que el flujo de aire sea adecuado para la potencia de la lámpara.