
Un almacén frío no solo es incómodo, sino que también ralentiza el trabajo, entorpece los movimientos articulares y dificulta enormemente el control de calidad. Los calentadores convencionales intentan calentar todo el aire, pero eso hace que las facturas aumenten, mientras que el calor apenas se siente en los lugares donde realmente se realiza el trabajo. Por eso diseñamos nuestros calentadores infrarrojos eléctricos para solucionar este problema.
Lo importante detrás del diseño
El calor infrarrojo es un tipo de calor radiante, por lo que viaja directamente desde el elemento calentador hacia las personas y objetos, sin pasar por el aire. Nuestros calentadores de onda media utilizan un elemento de fibra de carbono dentro de un tubo de cuarzo sellado, lo que permite una calentamiento rápido, un rendimiento constante y una larga vida útil. El haz de calor está dirigido a un ángulo de 120°, lo que permite que el calor llegue exactamente donde se necesita.
La potencia de estos calentadores puede variar entre 2 kW y 5 kW, con voltajes de 120 V o 240 V. Disponen de un conector NEMA estándar o la opción de conexión directa con cables. Un termostato integrado mantiene la temperatura estable, y la protección contra vuelcos apaga el calentador si este se vuelca. En suelos polvorientos, la clasificación IP34 protege los componentes internos de salpicaduras y residuos.
Por qué funciona bien en un almacén
Basta con orientar el calentador hacia la zona de empaque, el muelle de carga o el área donde se guardan las herramientas, y las personas sentirán el calor en cuestión de segundos. De esta manera, se deja de calentar pasillos vacíos y se calienta únicamente aquellas áreas donde realmente se trabaja. Dado que el calor es direccional, se puede reducir el consumo energético manteniendo un alto nivel de comodidad en los lugares donde más se necesita el calor.
Detalles prácticos
El calor infrarrojo solo calienta lo que puede “ver”, por lo que es necesario mantener el camino libre y evitar bloquear el haz de calor con montones de mercancías o equipos. Para lograr la mejor comodidad, coloque el calentador a una altura de 6 a 8 pies y órguelo hacia la zona de trabajo. En espacios con techos altos o con mucho movimiento de aire, podría ser necesario utilizar varios calentadores para cubrir toda la superficie del suelo.
Planifique los circuitos con anticipación: estos calentadores consumen mucha corriente, por lo que utilizar cables dedicados es la forma más segura y fiable de operarlos.